Dormía en un cuarto sin ventanas. Sin acabados.
Sin puertas. Sin comodidad. A los 21 años decidió invertir en su educación sin decirle a nadie. Su familia estaba pasando por una crisis financiera. La casa se había destruido. Vivían en condiciones precarias. Pero él tenía algo claro: esto no era para siempre. Empezó rentando un cuarto. Después otro. Después toda la casa. Hoy, a los 25 años, Ricardo Armijos tiene 3 propiedades y 16 puertas rentadas. Sus padres podrían jubilarse si quisieran.
Pero este episodio no es solo sobre bienes raíces.
Es sobre mentalidad. Es sobre miedo. Es sobre dejar de esconderte en el personaje que todos aplauden y empezar a construir tu propio crecimiento.
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